Entrevista a Jéssica Jiménez: mentalidad fitness

Hola chicas y chicos de Mentalidad Fitness.

Hoy os traemos al blog una entrada diferente. Y, a continuación me explico.

Normalmente, solemos escribir acerca de temas que son de interés general para aquellas personas que disfrutamos de una vida saludable, tanto en la esfera estrictamente física como en la mental. De ahí que, como ya sabéis, nuestro blog se denomine Mentalidad Fitness.

Tiempo atrás, mi compañero Brais tuvo el privilegio de hacer una entrevista al atleta Pedro Nimo.

La entrevista, si no la leísteis, la tenéis aquí y aquí.

Hoy, casi un año después he decidido publicar una entrevista. Pero, no ese tipo de entrevista. La persona protagonista de la misma es una persona anónima para prácticamente la totalidad de nuestros seguidores. Es una persona normal. Como tú o como yo. No tiene notoriedad pero, sin duda, representa uno de los mayores exponentes de nuestro blog: la superación y el desarrollo personal.

Su nombre, es Jéssica Jiménez.

Jéssica es una malagueña de 24 años que actualmente se encuentra haciendo un proyecto de voluntariado europeo EVS (por sus siglas en inglés) en Letonia. Ya, para empezar, algo desafiante a nivel personal que te hace salir de tu zona de comfort cada día durante los 12 meses que dura el proyecto.

A modo de resumen, conocí a Jéssica prácticamente días antes de partir hacia Letonia para realizar un proyecto de similares características en la villa colindante. Desde entonces he tenido siempre un apoyo cercano en mi aventura por estas tierras.

El motivo por el cual ella es la protagonista de esta entrevista lo veréis en las siguientes líneas. Espero que os sirva tanto como me ha servido a mí, una vez que he tenido el placer de hacerla.

Bueno, Jéssica. Lo primero, gracias por concederme tu tiempo para responder a las preguntas y darle a nuestros seguidores la oportunidad de conocer un poquito más sobre alguien quien merece un “reconocimiento” a lo que es tener una mentalidad fitness.

Gracias a vosotros por contar conmigo para exponer mi experiencia. Jamás me hubiese visto en una entrevista de este tipo, y la verdad es que para mí, es un honor colaborar en un proyecto con el que ahora me siento identificada.

Estás haciendo, actualmente, un EVS (European Volunteering Project) en Letonia, y quería que contases en unas sencillas líneas qué es un EVS, cuál es el objetivo del mismo y qué está suponiendo para tí tanto a nivel profesional como a nivel personal.

Yo creo que la mejor palabra para definirlo es “oportunidad”, porque eso es lo que te brinda la Unión Europea si tienes entre 18 y 30 años, y tienes motivación. Hay multitud de países de destino y tipologías de voluntariado, puesto que con este proyecto se persigue la activa interacción entre los países europeos. Tú aportas tu ayuda en una asociación de otro país de forma voluntaria, y a cambio, además de cubrir tus gastos más indispensables, te estás llevando una etapa de tu vida para recordar siempre. En mi caso, trabajo en un centro de día, mayormente con niñas/os y adolescentes; y aún estando a mitad de proyecto, ya puedo decir que lo que estoy creciendo (sobre todo como persona), no puedo pagarlo con nada. Y a nivel profesional, para mí, que he estudiado el ámbito social, está suponiendo poner en práctica todo lo que antes me acompañaba en temarios. Es una experiencia que merece la pena vivir.

Es cierto que desde hace unos meses atrás comenzaste una reestructuración en tu estilo de vida de forma progresiva. ¿Qué es lo que te motivó -entonces- a decir “hoy empiezo” y, sobretodo, a hacerlo realidad?

Cierto, hace cuatro meses que cambié por completo mi estilo de vida. Era algo que de alguna manera siempre contemplaba, pero nunca llegaba a ponerlo en práctica. Los días previos a marcharme de España, sí es cierto que pensaba eso de “puedo aprovechar la experiencia, y el hecho de que viviré sola, para intentar bajar de peso”; pero llegué aquí, y los dos primeros meses fueron una completa locura, ya que mis hábitos empeoraron. Es curioso, porque uno de los motivos que me impulsó a cambiar mi alimentación, fue hablar horas y horas con la persona que hoy me hace esta entrevista. Ver cómo una persona te habla con criterio, pero sobre todo con motivación, sobre su estilo de vida, y cómo lo disfruta; sin duda eso fue algo que se quedó grabado en mi memoria, y que empezó a despertar en mí la curiosidad por este mundo de “mentalidad fitness”. Ese fue el punto de partida del cambio de alimentación, y a eso se unió el hecho de que desde nuestra asociación nos facilitaran una ficha con pases gratuitos para la piscina municipal y el gimnasio.

Y cómo todo coincidió a final de año, pues con la “tontería” (excusa necesaria) de los propósitos de Año Nuevo”, allá que me aventuré.

¿Qué es lo que ha cambiado en tu estilo de vida? ¿Cómo era antes? ¿Qué cambios han sido más drásticos?

Yo diría que todos los cambios han sido drásticos, porque mi vida era plenamente sedentaria, si hablamos de la situación física; y con respecto a la alimentación, había cosas que no hacía del todo mal, pero las que hacía mal contrarrestaban cualquier beneficio posible.

Ahora me cuido, pero sobre todo sé cómo hacerlo. Intento todos los días hacer alguna actividad física, como mínimo una hora (senderismo, natación, gimnasio, etc.); y los fines de semana, también invierto mucho tiempo de ocio en ello, y lo mejor es que en ese caso, lo hago por disfrute. Además, mi alimentación es sana, equilibrada y basada en productos naturales; evitando también las grasas saturadas y el azúcar.

¿Cómo se toma esa decisión de acabar una etapa y empezar otra en tu vida? ¿Te resultó difícil? Y, en el momento en el que estamos, ¿Sigue siendo un desafío?

La verdad es que recuerdo el principio como muy fugaz, cuando me paré a autoanalizarme, ya estaba en pleno proceso. Es decir, para mí, considero que no fue difícil el comienzo de esta etapa, porque me encontré muy motivada para hacerlo. Para mí, fue difícil hasta decir “ahora es el momento”, y todo ese proceso que en mi caso ha durado años. Prácticamente toda mi vida he padecido sobrepeso, y nunca me había lanzado como lo he hecho ahora; han sido años y años de pensar “debo hacerlo”. Era una carga a niveles emocionales y físicos muy grandes, pero el hecho de ver cambios positivos tan rápidamente, hace que el proceso en general no me esté resultando tan difícil como ha sido el preludio. Aun así, considero que es un reto, que por muy difícil que se torne, me está ayudando a ser mejor persona, y creerme capaz de cualquier cosa.

¿Qué es lo más complicado de afrontar cuando decides cambiar el estilo de vida y los hábitos hacia un objetivo más saludable? Y, ¿Qué es lo que consideras más necesario?

Sin duda, lo más difícil es cambiar tu mente. Hacerte ver a ti mismo que los hábitos que has tenido durante toda tu vida, no eran lo adecuados que pensabas, y que tienen que reducirse o eliminarse. No es un secreto el hecho de que somos animales de costumbres, y reestructurarlas de un día para otro, es algo que implica un proceso psicológico inmenso. Así que, sin duda, lo más necesario para empezar creo que es la predisposición y la aceptación de esa serie de cambios.

¿Qué aprecias más durante tus días y qué es lo que te motiva a seguir cada día firme con tu objetivo?

Aprecio cómo cambio cada día, y no sólo cuando me miro al espejo, sino también cuando veo que mi actitud ante mi día a día es distinta. Soy más positiva y me veo más capaz, no puedo tener mejor motivación para seguir.

Hablando de objetivos, ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Podrías hacer una jerarquía de ellos?

Reconozco que al principio mis objetivos estaban más enfocados al hecho de perder peso, pero con el tiempo me he dado cuenta de que lo que estoy haciendo es algo que me beneficia en cuerpo y mente, y que por lo tanto tiene que establecerse definitivamente junto a mí. He aprendido a valorar más el hecho de hacerlo por salud y por mi propio bienestar, que por apariencia física. Así que mis objetivos se reducen a una premisa muy simple: continuar aprendiendo para seguir cuidándome, en todos y cada uno de los niveles vitales.

Cuando planteas una meta y actúas para conseguirla, ¿Cómo planificas? ¿No sientes desesperación cuando los resultados no son los esperados?

Cuando quiero conseguir algo, visualizo lo que puedo obtener, y esa mera visualización es la que me aporta la energía para ponerme manos a la obra. Obviamente, cuando pasa el tiempo y no obtienes un mínimo de resultados, te da la sensación de que estás luchando en vano; pero soy de las que dice que hay que intentarlo una segunda vez por si acaso, siempre y cuando sea una meta que estemos seguros de querer (no de poder) conseguir.

¿Cuál considerarías que es tu “punto débil” a la hora de afrontar un desafío como este a largo plazo? ¿Qué crees que podría ser aquello que te frenase a la hora de continuar?

Uno de mis puntos débiles, es sin duda, el hecho de que en ocasiones dejo muchos proyectos ya empezados a medias. Y obviamente esa situación también puede darse en este caso; pero por otro lado, creo que nunca he dejado a medias un proyecto que me estuviese aportando tantos beneficios y mejoras a niveles físicos y mentales. Así que, ya hay un motivo de peso (nunca mejor dicho) para convertir esa debilidad en fortaleza, ya que son las ventajas del cambio las que incitan a seguir. Está claro que este desafío es a largo plazo, pero esos pequeños cambios casi inmediatos son una fuente de energía inagotable.

Y ahora, más importante aun, ¿Cuáles crees que son tus puntos fuertes acerca del hábito de vida saludable?

Pues siguiendo en la línea de respuesta a la anterior pregunta, aprovecharme de los beneficios para utilizarlos como fuente de energía para continuar. En mi caso en particular, los beneficios han sido bastante notorios desde los primeros días del cambio, y eso ha sido un punto fuerte desde el comienzo.

¿Qué conocimientos considerarías trascendentales a la hora de afrontar un cambio de estas características?

En mi caso, creo que ha sido importante y beneficioso estar al día con respecto a los cambios que iba y voy realizando. Por ejemplo, si antes mi desayuno era X y debe cambiar a Y, no sólo saber que pasaré a comer Y, sino además fundamentar ese cambio. Es decir, saber las características de X, el por qué no me beneficiaba, conocer Y, y saber por qué y en qué va a beneficiarme. Esto es sólo un ejemplo en el ámbito de alimentación que a mí me ha servido de motivación, y para ayudar a comprender todo el proceso de adaptación y cambio. En el ámbito físico lo mismo, saber qué necesito practicar según mis características actuales, qué me ayudará a mejorar, tiempo que debo invertir, etc.

En resumen, ser muy “curioso” con todo, y tener siempre preguntas que te ayuden a estructurar tu cambio.

¿Qué dirías que son tus mayores logros hasta ahora y cuáles son los aspectos a mejorar?

Tú conoces mi caso desde el principio, pero para quien nos leerá, yo creo que el mejor resumen de mis beneficios, pueden ser datos como: 18 kilos menos en un margen de 4 meses (paso de obesidad tipo II a obesidad tipo I), mejora de rendimiento (tal como subir los cuatro pisos de mi bloque sin que me falte el aire), ausencia de hinchazón, mejoras en el proceso de digestión, ausencia de antiguos dolores crónicos, aumento de capacidad física (por ej. caminar durante horas y largas distancias), mejoras en el autocontrol, piel mas tersa e hidratada con una reducción notable de celulitis, mejoras en la vitalidad del cabello, mayor predisposición a la hora de hacer actividades, incluir la actividad deportiva entre mis planes de ocio, mejora de la autoestima y el estado de ánimo en general, y un sinfín de ventajas más. Cuando se me pasa por la cabeza el hecho de abandonar, hacer un repaso a esta lista es más que suficiente para no hacerlo. He aquí mi punto, o mejor dicho, mis puntos fuertes por los que me preguntabas hace un rato.

Creo que estoy ante el reto de mi vida, porque de hecho, estoy luchando contra mí misma, pero contra una versión de mí que quiero erradicar.

Entonces mi enfoque futuro sigue la misma línea, seguir manteniendo estos hábitos que tanto me han aportado, y convertirlos definitivamente en mi filosofía de vida; estando siempre dispuesta a probar cosas nuevas, y mejorar todas las que aún no domine del todo.

En la mayoría de las ocasiones la gente es resultadista por naturaleza. Es decir, sólo importa el final, sin importar el proceso. ¿Piensas que es importante disfrutar del proceso? ¿Cómo es para tí ese proceso, ese camino?

Por supuesto que es importante vivir el proceso y disfrutarlo en la medida de lo posible, porque conforme van apareciendo los resultados esperados, echar la vista atrás y mirar el camino ya recorrido, es el mejor motivo para enorgullecerse.

En mi camino, ahora tengo momentos de todos los tipos y colores, pero abundan los momentos en los que me siento capaz de todo, y eso es gracias a ese proceso diario, el que mucha “gente resultadista” como bien dices, a veces intenta acelerar o suprimir en la medida de lo posible. La consecución de mi mejora de autoestima se la debo a ese proceso, qué mínimo que disfrutarlo.

¿Qué te gustaría saber más sobre un hábito de vida saludable?

Como ya te he dicho, me gusta estar al tanto de todos los aspectos que van aconteciendo en mi cambio hacia una vida más saludable, así que el propósito es seguir aprendiendo. Tanto ampliar la información, en términos generales y específicos, con la que más o menos empiezo a familiarizarme, como continuar recolectando conocimientos que vayan en la misma línea.

¿Qué dirías que son los malos hábitos que se repiten en la sociedad que llevan a un sujeto no cuidar de sí mismo?

Bueno aunque la respuesta a esta pregunta puede ser muy amplia, ya que cada persona tendrá unos factores; creo que sí que hay algunos que son comunes como por ejemplo el asentamiento en la zona de confort. Por ejemplo, si nunca hemos tenido como hábito el hacer deporte y el comer bien, por el hecho de comodidad, y no preocuparnos en cambiar nada, nos quedamos asentados en ese estilo de vida. Yo creo que ese era mi caso, y también el de muchas personas. Y puedo justificaros mi respuesta con un ejemplo real, puesto que desde que cambié mi estilo de vida, incentivo a otras personas de mi entorno a que también lo hagan, y siempre me encuentro lo mismo aún en distintas personas: pereza y excusas. Escasean las ganas de cambio, de reestructurar el día a día, de empezar con algo, de cambiar los productos que compran, en definitiva, cambiar el hábito y una vez más, preferir quedarse en la zona de confort, o conocida (pero no única).

Un pequeño test sobre ti:

¿Dulce o Salado? Dulce.

Un empleo. Redactor literario.

Un sueño por cumplir. Dar la vuelta al mundo.

Un sueño cumplido. Estar viviendo la experiencia del SVE, y lo que trae consigo.

Una meta deportiva. Realizar alguna etapa del Camino de Santiago.

¿Salud, rendimiento deportivo/profesional/personal o estética? Salud.

Dentro de un año me veo en… otro proyecto de voluntariado.

Dentro de cinco años espero… haber seguido viajando.

La ilusión que me mueve es… ser feliz aprendiendo, sea cual sea el contexto.

El fracaso es una lección o no existe. Es necesario, por lo tanto existe y es una gran lección.

Y, para terminar: un mensaje para aquellas personas que siguen nuestro blog y que quieras aprovechar para contarles: este espacio es tuyo.

Bueno podría decirte mil cosas respecto a todo lo que hemos estado hablando y más, pero prefiero que acabemos con una frase con la que me identifico en esta época de mi vida. Es una frase mía, y tras mucho meditar, pude abarcar en una frase como me estaba sintiendo, sólo espero que a quién la lea o escuche en el futuro, le suscite la misma fuerza que a mí:

“Tu mejor fortaleza surge cuando empiezas a verte venciendo en una batalla que dabas por perdida”.

¡Gracias por esta oportunidad, ha sido un placer!

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